Sino gano, aprendo.
El otro día, en una conversación cualquiera en mi despacho, Román, el chico de Marketing, soltó una frase que repite mucho, pero que no me había parado a escucharla bien nunca.
“Si no gano, aprendo”.
Que frase tan corta, y con un significado tan grande.
Hablábamos de un proyecto que no había salido como esperábamos.
Nada épico. Nada motivacional. Simplemente no había salido.
Y me hizo pensar.
Estamos acostumbrados a medirlo todo en victorias.
Cuando algo no sale, tendemos a pasar página rápido, casi como si hubiera que
esconderlo, como si nos diera miedo la derrota.
Pero muchas de las cosas que más me han hecho crecer a nivel personal no
vinieron de aciertos, sino de parar, mirar a mi alrededor y preguntarse qué
haría distinto la próxima vez.
Eso no es perder.
Es construir.
Con el tiempo entiendes que ganar está bien, obvio que está bien.
Pero aprender es lo que te permite ganar mejor después.
Desde entonces, cada vez que algo no sale como estaba previsto, esa frase
vuelve.
Y paro, miro, y reflexiono de nuevo.
Comentarios
Publicar un comentario