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Ten cuidado con quién pasas el tiempo.

  Ten cuidado con quién pasas el tiempo. Ellos van a influir en cómo piensas, en cómo eres y qué pasará en tu vida. Porque si pasas el día en una tienda de aceitunas, aunque no comas ni una sola, tu ropa olerá a aceitunas. Pero si pasas el día en una floristería, aunque no te perfumes, olerás a flores. Te conviertes en lo que te rodea. Siéntate con quejosos y empezarás a quejarte. Siéntate con chismosos y empezarás a cotillear. Siéntate con negativos tóxicos y empezarás a verlo todo mal. Siéntate con agradecidos y encontrarás razones para agradecer. Siéntate con ambiciosos y empezarás a soñar en grande. Siéntate con gente de buen carácter y empezarás a sentirte y actuar mejor. El que anda con sabios, más sabio será. El que se junta con necios, más necios será. Tu entorno no solo te influye; tu entorno hace que te transformes. Así que mira a tu alrededor: piensa y se consciente de con quiénes te sientas cada día, qué energía llevan consigo y con qué te ll...

El día que dejas de perseguir clientes... empiezan a perseguirte a ti

  Existe un momento muy curioso en la carrera de cualquier profesional.   Al principio persigues clientes. Después persigues oportunidades. Y un día... Si haces las cosas bien... Son ellos quienes empiezan a buscarte.   Pero eso no ocurre por casualidad. Ocurre porque durante años has sembrado. Has cumplido lo que prometías. Has contestado llamadas. Has hecho seguimientos. Has ayudado incluso cuando sabías que no ibas a vender. Has compartido conocimiento sin pedir nada a cambio.   Y poco a poco sucede algo maravilloso. Tu nombre empieza a circular. Alguien dice: "Habla con Mari Nieves, ella te puede ayudar, te paso su teléfono."   Y entonces entiendes que la mejor publicidad nunca ha sido un anuncio. Ha sido un cliente satisfecho.   Vivimos obsesionados con conseguir clientes nuevos. Y muchas veces olvidamos cuidar a los que ya confiaron en nosotros.   Curiosamente... los clientes satisfechos tiene...

Cuida lo que dices, porque así será tu vida.

  Cuida lo que dices, porque así será tu vida.   Nunca digas estas tres cosas, ni en broma, porque tu lengua, y lo que dices, también crea tu destino, aunque no lo creas ni te hayas dado cuenta.   Nunca digas "siempre me va mal" porque estás llamando al fracaso y cerrando las mejores puertas.   Nunca digas "no tengo dinero o tengo poco" porque el dinero huye de quien habla en carencia y no en abundancia.   Nunca te "quejes", la queja atrae pobreza y mala suerte, pero la gratitud abre caminos de prosperidad.   Cada palabra que sale de tu boca es una declaración sobre tu vida. Cuida lo que dices, porque va a afectar a lo que te pase.   Las energías se atraen a sí mismas. En lo que te focalizas lo potencias, sea bueno o sea malo.   Quien aprende a pensar y hablar en positivo, vive en positivo, y al revés.   Y tú, ¿cómo piensas y hablas?   SÉ FELIZ.

La vida se parece un poco a una correa de reloj.

  La vida se parece un poco a una correa de reloj. Un agujero aprieta demasiado. El siguiente se queda flojo. Y vas probando hasta que, más o menos, encuentras el punto. Con la gente pasa algo parecido. Con un trabajo. Con un grupo. Con una pareja. Incluso con el lugar en el que estás viviendo. Hay sitios donde parece que todo te aprieta. Donde no terminas de estar cómodo, aunque desde fuera parezca que sí. Y otros donde estás, pero tampoco encajas del todo. Puede sonar un poco fantasioso, no te lo voy a negar. Pero creo que todos tenemos nuestro sitio. Nuestro círculo. Nuestra forma de estar bien. No deberíamos perder demasiado tiempo intentando encajar donde, por mucho que lo intentemos, siempre nos queda algo mal, algo que no está bien. Encuentra el entorno donde te sientas más feliz y cuídalo.  

No eres lo que te pasa, eres lo que haces con ello.

  No eres lo que te pasa, eres lo que haces con ello. Esto no es nada sencillo, amigos, lo sencillo es quedarse sentado Esperar. A ver qué pasa A ver cómo evoluciona A ver si alguien lo soluciona Esa es la comodidad a la que, por suerte o por desgracia, estamos acostumbrados. Hay que mover ficha, hay que moverse. No hay que quedarse estancado Hay que moverse Hay que cambiar Hay que hacer algo con eso. Analiza, entiende, comprende, implícate y avanza. No sabemos el futuro, ni podemos elegir las cosas que nos pasan Pero si la forma en las que las afrontamos Si quieres ser como te gustaría ser, haz cosas para que ello ocurra. SÉ FÉLIZ

La ley del péndulo.

  "Entrega al mundo lo que te gustaría recibir" La ley del péndulo. Esto es una forma de decir también la implicación que tenemos que tener en hacer cosas para otros, poniendo la misma pasión como si fuera para nosotros mismos . No lo entiendo de otra manera. En nuestra oficina, no lo entendemos de otra manera. Es una de las preguntas que hago a los posibles candidatos y candidatas. ¿Qué por qué? Lo veo bastante sencillo Los que nos venden nos tienen que transmitir confianza para dar el paso de compra Pero nosotros mismos, ¿la estamos dando? ¿Transmitimos confianza? Todo recae en una idea final: La forma más segura de conseguir algo es intentar merecerlo   No siempre se hace perfecto, pero solo con tenerlo en la mente, ya cambia bastante la forma de hacer las cosas.   Así que los que deseamos mejorar, cada día, tenemos que poner pasión en nuestro trato con los demás, para merecernos su confianza.

Hablar es un oficio, pero escuchar es un arte

  “Hablar es un oficio, pero escuchar es un arte” Dee Hock, fundador de VISA. Estamos en una época en la que todo el mundo no para de comunicar, de hablar. Todos hablamos, hablamos mucho, hasta demasiado, y de todo. Todo el rato, en todos los lugares, de todos los temas posibles. Y esto no es porque seamos así de extrovertidos, es porque vivimos en una época en la que quien se queda callado y escucha, es el “bicho raro”, el que parece menos que los que hablan de todo. ¿Y si os digo que pienso que hacen falta más de esos “bichos raros”? Hay que escuchar, pero escuchar de verdad, no solo oír mientras nuestra mente la tenemos en otro lado. Solo escuchar, enfocarnos en escuchar a quien nos habla, entender lo que nos quiere transmitir y estar presentes, física y mentalmente, en la conversación. Creo que aquí realmente está la clave de avanzar, no nos hace falta hablar más, ni decir más, ni mucho menos hablar más alto. La clave está en escuchar, en escuchar mejor. ¿...